Las Perseidas, el eclipse solar, Venus al atardecer…. Agosto nos ha invitado a reconectar con la astronomía y, para poner un broche de oro a este mes, todavía nos tiene preparado un eclipse parcial de Luna.
Eclipse parcial de luna del 28 de agosto
La cita será la madrugada del viernes 28 de agosto. Desde las 04:34 de la mañana, hasta que la Luna se oculte, toda España podrá observar el eclipse. Aunque el máximo tendrá lugar a las 06:12 h. de la madrugada. En ese momento, la sombra de la Tierra cubrirá el 93 % del diámetro lunar, dejando apenas un arco con el 7% de la superficie de la Luna iluminado por la luz del Sol.

El sistema Sol – Tierra – Luna
Los eclipses son una prueba muy visual de que vivimos en un sistema en constante movimiento. Lamentablemente, no tenemos la oportunidad de ver muchos eclipses solares a lo largo de nuestra vida (salvo que vayamos persiguiéndolos por todo el mundo) pero, por suerte, es más común ver eclipses de Luna, ya que estos suelen acompañar a los eclipses de Sol (en la Luna llena previa o posterior al eclipse) y se pueden observar desde toda la parte del globo en la que es de noche.
Los protagonistas de los eclipses lunares son el Sol, la Tierra y la Luna. Aunque, al contrario de lo que sucedió en el eclipse solar del pasado 12 de agosto, en este caso, será la sombra de la Tierra la que oculte la Luna. A medida que avance el eclipse, la Luna adquirirá, poco a poco, el característico color rojizo de los eclipses lunares, por lo que también se les conoce popularmente como “luna de sangre”. Esto se debe a que la atmósfera terrestre filtra la luz solar, dispersando las longitudes de onda azules y dejando pasar las rojas, que son las que refracta la superficie lunar.

La ciencia tras los eclipses
A lo largo de la historia, los eclipses lunares nos han ayudado a comprender mejor el Universo en el que vivimos. Al comprobar que la sombra proyectada por la Tierra sobre la Luna era curva, ya en la Grecia antigua se formuló que la forma de nuestro planeta era redonda. Hesíodo, Anaximandro, Pitágoras, Parménides y Aristóteles fueron algunos de los que comprobaron y defendieron este hecho. Además, este tipo de eclipses nos ha permitido calcular distancias astronómicas, estimar el tamaño de la Tierra y las proporciones entre los cuerpos del sistema Tierra-Luna-Sol.
En un momento en el que incluso los hechos científicos más asentados son cuestionados, la divulgación científica es nuestra mejor herramienta para combatir la desinformación y defendernos del ruido. Así que te animamos a salir a observar el cielo y comprender lo que ocurre sobre nuestras cabeza a través de la ciencia.
Imagen de portada: Composición de las distintas fases de un eclipse lunar. Crédito: NASA.